Montar un negocio en España obliga a tomar una decisión incluso antes de conseguir el primer cliente: ¿es mejor hacerse autónomo, crear una Sociedad Limitada (SL) o constituir una Sociedad Anónima (SA)? Hoy, resolvemos todas las dudas para que sepas qué forma jurídica elegir.
Antes de empezar, eso sí, hay que hacer un apunte: en realidad, no hay una fórmula correcta, ni una mejor que otra. El tamaño del proyecto, el número de socios, la inversión necesaria, los riesgos de la actividad o las previsiones de crecimiento determinan qué fórmula puede resultar más adecuada en cada caso. Por eso cobra especial importancia conocer las diferencias entre sociedad limitada y sociedad anónima, o los casos en los que ser autónomo es mejor que constituir una empresa.
Autónomo, SL y SA: las principales diferencias
La diferencia entre sociedad limitada, sociedad anónima y autónomo está en quién realiza jurídicamente la actividad y quién responde por ella. Así, un trabajador autónomo desarrolla la actividad económica como persona física, mientras que en una SL o una SA la actividad corresponde a una sociedad con personalidad jurídica propia. Esto tiene consecuencias en aspectos como la responsabilidad frente a las deudas, la tributación, la contabilidad o los trámites necesarios para poner el negocio en marcha.
Requisitos para crear una SL y SA en España
La legislación española permite constituir una Sociedad Limitada (SL) con un capital mínimo de un euro, aunque mientras capital y reserva legal no alcancen conjuntamente los 3.000 euros existen reglas adicionales de protección para los acreedores. En una Sociedad Anónima (SA), el capital mínimo continúa siendo de 60.000 euros.
Cabe destacar que estas cantidades deben ser demostradas, pero no depositadas o consumidas como peaje para empezar el negocio: ese capital seguirá perteneciendo y estando a disposición del empresario. Es decir: montar una empresa en España no te costará 3.000 o 60.000 euros.
¿Qué significa ser autónomo en España?
El trabajador autónomo, por su parte, es una persona física que desarrolla una actividad económica por cuenta propia. Es la alternativa más sencilla para iniciar una actividad profesional o empresarial porque no requiere crear previamente una sociedad ni aportar un capital social mínimo: basta con darse de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) para empezar a cotizar y, por tanto, poder generar facturas legales a tus clientes. Recuerda que deberás ajustarte a algunas de las cuotas de autónomos vigentes, lo cual debes analizar a la hora de tomar la decisión.
Un diseñador, periodista, consultor, electricista, comerciante o desarrollador que trabaja por su cuenta puede, por ejemplo, ejercer su actividad como autónomo simplemente dándose de alta en el RETA. Además, cualquier profesional puede prestar sus servicios a una empresa o negocio a través de esta figura, si bien, para evitar casos de ‘falsos autónomos’, deberá haber unas normas claras, incluyendo que el autónomo será quien decida su horario de trabajo, no estará sujeto a vacaciones y tampoco tendrá que acudir físicamente a una oficina o local como norma general y en las mismas condiciones que cualquier empleado por cuenta ajena. Te recomendamos consultar estos puntos con un experto para que pueda orientarte sobre esta figura.
Ventajas de ser autónomo frente a SL y SA
La principal ventaja de ser autónomo está en la simplicidad. Y es que el inicio de la actividad resulta más sencillo que la constitución de una sociedad, y también son menores las obligaciones mercantiles y contables. Por eso, el autónomo suele ser una fórmula especialmente apropiada para profesionales que trabajan individualmente, actividades con una estructura reducida o negocios que todavía están validando su modelo.
Por el contrario, también hay desventajas de ser autónomo. Una de las más importantes es que, al no existir una persona jurídica independiente que separe completamente negocio y empresario, el autónomo responde con carácter general personalmente de las obligaciones derivadas de su actividad, sin perjuicio de las protecciones y excepciones que puedan resultar aplicables en cada caso.
También existe una diferencia fiscal importante: los rendimientos obtenidos por el autónomo forman parte de su tributación en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). El IRPF es un impuesto progresivo, por lo que el tipo efectivo depende del conjunto de circunstancias y rentas del contribuyente. Esto impide establecer una cifra de facturación universal a partir de la cual siempre resulte más rentable crear una sociedad, si bien te recomendamos que analices tu contabilidad con un gestor para que te diga a partir de qué volumen de facturación te compensará constituir una empresa y dejar de ser autónomo.
¿Qué es una Sociedad Limitada (SL)?
La Sociedad de Responsabilidad Limitada, normalmente denominada SL, es una sociedad de capital con personalidad jurídica propia. Su capital se divide en participaciones sociales y puede constituirse con un único socio, en cuyo caso se denomina Sociedad Limitada Unipersonal, o SLU.
Una de las principales ventajas de una SL es que los socios no responden personalmente de las deudas sociales, con carácter general, sino que responde la propia empresa con su patrimonio, quedando protegidos los bienes del empresario en caso de dificultades económicas o riesgo de impago.
Además, desde 2022 tan solo hay que demostrar un capital de apenas un euro para constituir una SL, por lo que tampoco se requiere disponer de fondos. Pero esto no significa que constituir una empresa con un euro elimine todos los riesgos, ya que, mientras el capital de la sociedad no alcance los 3.000 euros, deberá destinarse a reserva legal al menos el 20 % del beneficio hasta que capital y reserva alcancen conjuntamente los 3.000 euros.
Además, si la sociedad se liquida y su patrimonio no basta para pagar sus obligaciones, los socios responden solidariamente de la diferencia entre los 3.000 euros y el capital suscrito. Por tanto, el euro funciona como mínimo jurídico, pero no necesariamente como una recomendación financiera para poner en marcha cualquier negocio sin haber hecho antes un concienzudo estudio financiero que permita saber si el empresario podrá afrontar sus obligaciones.
Ventajas de una Sociedad Limitada
A pesar de ello, hay grandes ventajas en las SL. La primera es la separación entre la sociedad y sus socios. La SL posee patrimonio, derechos y obligaciones propios, lo que permite limitar con carácter general la responsabilidad económica de los socios a sus aportaciones. Además, una SL facilita incorporar nuevos socios, distribuir participaciones, organizar una estructura empresarial y dar continuidad al proyecto independientemente de la persona que inicialmente lo puso en marcha. Es muy interesante para startups que necesitan crecer integrando a nuevos actores, como inversores o socios, ya que el procedimiento es bastante sencillo, aunque la transmisión de participaciones es más compleja que la de las acciones que forman una SA.
Por el contrario, una SL también presenta inconvenientes y alguna incomodidad, como tener que constituirla formalmente, otorgar escritura pública, inscribirla en el Registro Mercantil y mantener una contabilidad ajustada a las obligaciones mercantiles correspondientes. Esto puede conllevar un coste en todos los casos, ya que son pasos que probablemente deberás dar de la mano de un gestor.
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¿Cómo tributa una SL en España?
Mientras que el autónomo tributa por IRPF, las sociedades tributan por sus beneficios mediante el Impuesto sobre Sociedades. Y, aquí, conviene evitar uno de los tópicos más habituales: afirmar que todas las SL pagan siempre un 25 %. Eso es verdad a medias, ya que las sociedades cuyo importe neto de la cifra de negocios del ejercicio anterior sea inferior a un millón de euros aplican en 2026, salvo determinadas excepciones, un 19 % sobre los primeros 50.000 euros de base imponible y un 21 % sobre el resto. Por eso no puede afirmarse que con una SL se pagarán menos impuestos: depende de cada caso concreto.
Además, el dinero de la sociedad no es directamente el dinero del socio, sino de la propia sociedad, por lo que el socio deberá pagar sus correspondientes impuestos sobre los beneficios que se quede, si bien es habitual que cobre a través de una nómina que le paga su propia sociedad.
¿Qué es una Sociedad Anónima (SA)?
La Sociedad Anónima es también una sociedad de capital con personalidad jurídica independiente, pero presenta diferencias importantes frente a una SL. La más visible es el capital: mientras una SL puede constituirse desde un euro, una SA necesita un capital social mínimo de 60.000 euros. Esto son palabras mayores, ya que se trata de una cantidad voluminosa que, además, se dividirá en acciones, y no en participaciones, como sucede en la SL. Esta característica hace que la Sociedad Anónima esté particularmente adaptada a estructuras empresariales en las que resulta relevante facilitar operaciones sobre el capital, incorporar inversores o desarrollar proyectos de una escala considerable. Por eso, suele reservarse a empresas con cierto rodaje y una estructura más consolidada. Pero no te preocupes, porque se puede pasar de SL a SA cuando lo necesites.
SL o SA: ¿cuál es la diferencia?
Aunque ambas limitan con carácter general la responsabilidad de sus socios, no son equivalentes. La SL está diseñada con una estructura generalmente más cerrada, ya que las participaciones sociales tienen restricciones a su transmisión que permiten controlar mejor quién entra en la sociedad. Por el contrario, la SA está concebida para facilitar una estructura de capital basada en acciones y resulta más apropiada para determinadas empresas de mayor tamaño o aquellas que necesitan una mayor flexibilidad para captar capital.
Esto no significa que una empresa grande tenga obligatoriamente que ser SA ni que una pequeña empresa tenga que ser SL. Ambas figuras pueden utilizarse en diferentes contextos siempre que se cumplan sus respectivos requisitos legales. Por eso, reiteramos que lo más importante es que te informes junto a un experto para que te oriente sobre la figura que mejor se ajusta a tu negocio.
¿Cuándo compensa pasar de autónomo a SL?
Por lo general, podríamos decir que un itinerario natural es autónomo > SL > SA, pero, en realidad, no es ni obligatorio ni para todos. Es frecuente encontrar recomendaciones basadas exclusivamente en determinados niveles de facturación o beneficio, pero tomar la decisión únicamente a partir de esa cantidad puede resultar engañoso y no salir a cuenta.
Desde Emprender Siendo Extranjero te recomendamos ampliar el foco y mirar más factores, como el beneficio real del negocio, los gastos deducibles que tienes actualmente, las necesidades de dinero del empresario, el posible reparto de dividendos o las previsiones de crecimiento. Solo un estudio de todos estos y muchos más factores te permitirá saber qué figura se ajusta mejor a tu caso en cada momento. Así es como podrás saber si es mejor para ti ser autónomo, SL o SA.

