El Black Friday nació como la gran jornada de descuentos importada, como casi todo, desde Estados Unidos, pero hoy es mucho más que eso. El Black Friday es fundamental para la supervivencia de muchas empresas. ¿Cómo desarrollar un Black Friday como emprendedor de manera sana y que no se lleve por delante tu negocio?
Oportunidad: ventas, visibilidad y validación
Lo que empezó como un día de ofertas se ha transformado en una “campaña Black”: semanas enteras de promociones encadenadas, desde el pre–Black Friday hasta el Cyber Monday. Habrá quien lo entienda como una corrupción de la jornada original. Pero para los emprendedores españoles es una gran oportunidad para dar el último empujón a las ventas antes de cerrar el año. Por eso, un buen Black Friday como emprendedor es crucial para el tejido empresarial español.
El Black Friday es un gran acelerador de ventas. Multitud de pequeños negocios concentran entre el 10% y el 25% de su facturación anual en esta campaña de apenas unos días.
Los más innovadores aprovecharán esta temporada para presentar al mercado sus nuevos productos y validarlos ante un público mucho mayor y con la resistencia al gasto por los suelos.
Además, una buena campaña de marketing unido a un producto extraordinario puede atraer nuevos clientes que terminen repitiendo otras compras a lo largo del año.
Pero quizás el mayor aprendizaje que ofrece el Black Friday a los pequeños negocios es logístico. Los picos de demanda obligan a aumentar stock, ajustar proveedores, preparar sistemas de envío y afinar procesos internos. Son muchos los emprendedores que sostienen que, tras sobrevivir al Black Friday, su negocio funciona mejor el resto del año gracias a las lecciones aprendidas.
Lo que nadie cuenta del Black Friday
Aunque en apariencia el Black Friday como emprendedor es una oportunidad inmejorable, también tiene su lado oscuro. El principal peligro para los emprendedores es caer en la guerra de precios. Las grandes cadenas pueden permitirse márgenes muy reducidos, ya que juegan a grandes volúmenes. Desafortunadamente, los pequeños negocios no pueden hacer esta apuesta.
Un emprendedor no puede mandar a sus clientes el mensaje de “puedo cobrarte menos en determinado momento del año”, porque el cliente lo recibe como “me estás cobrando de más el resto de la temporada”. Esto podría erosionar la relación y el vínculo creado con el consumidor.
Las empresas invierten en publicidad una cantidad muy superior a la media del resto del año. A lo que se suma los enormes costes que implican las decenas de pedidos que terminan siendo devueltos por culpa de las compras impulsivas. Para los negocios físicos, en muchas ocasiones se requiere un refuerzo de personal que, naturalmente, también repercute en la partida de gastos.
Todas estas circunstancias hacen que, lo que se gana por un lado, se pierda por el otro y la campaña de Black Friday no sea más que una temporada normal que, mal gestionada, puede suponer incluso pérdidas.
Trucos para sobrevivir (y destacar) en Black Friday como emprendedor
Sobrevivir y salir airoso del Black Friday como emprendedor no es difícil si tienes una estrategia clara. Hay muchos emprendedores que optan por los llamados “descuentos inteligentes”, es decir, ofertas selectivas. Rebajarán únicamente aquellos productos que tienen un mayor margen, ofrecerán packs que aumenten el ticket medio o enormes ofertas para agotar stock sin perjudicar a la rentabilidad.
Los productos más demandados durante los últimos años son, siempre, tecnológicos. En cuanto a servicios, el caballo ganador esta temporada es la inteligencia artificial. Aunque no hay que desprestigiar al retail, que siempre es un fijo en esta temporada de descuentos.
Los consumidores actuales prefieren gastar más pero invertir en valor. Y las empresas, grandes y pequeñas, han entendido este concepto que están usando en su propio beneficio.
Los consumidores entienden mejor las estrategias comerciales y buscan productos que encajen con su estilo de vida. El comercio local, la sostenibilidad y la personalización seguirán ganando peso, mientras que la IA dejará de ser ventaja competitiva para convertirse en estándar.
Para los emprendedores españoles, el Black Friday seguirá siendo una mezcla de reto y oportunidad. Un escenario donde la creatividad, la estrategia y la autenticidad valen más que cualquier descuento. Porque, al final, no se trata de vender más un día, sino de construir algo que dure todo el año.

