Ser autónomo en España no significa tener que desarrollar siempre la misma actividad profesional. Con el tiempo, es habitual que un profesional amplíe sus servicios, cambie de sector o incluso abandone una actividad para dedicarse a otra. La buena noticia es que cambiar de actividad económica como autónomo es un trámite relativamente sencillo y, en la mayoría de los casos, no es necesario darse de baja como trabajador por cuenta propia.
¿QUÉ SIGNIFICA CAMBIAR DE ACTIVIDAD ECONÓMICA?
La actividad económica es la que determina qué tipo de servicios o productos ofrece un autónomo y qué obligaciones fiscales puede tener. Cada actividad se identifica mediante un epígrafe del Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE) y, en determinados casos, también mediante su correspondiente código CNAE.
Por ejemplo, un autónomo puede comenzar ofreciendo servicios de consultoría y, posteriormente, dedicarse a la formación, al comercio online o a cualquier otra actividad profesional. También puede mantener varias actividades simultáneamente.
Por tanto, cambiar de actividad no implica necesariamente cerrar el negocio: simplemente hay que comunicar correctamente la nueva situación a Hacienda y, cuando corresponda, actualizar los datos en la Seguridad Social.
¿HAY QUE DARSE DE BAJA COMO AUTÓNOMO?
No necesariamente. Si vas a sustituir una actividad por otra o añadir una nueva, normalmente puedes seguir dado de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA).
Lo que sí debes hacer es comunicar a Hacienda el cambio o la incorporación de la nueva actividad. Para ello se utiliza el modelo 036 o 037, según corresponda, indicando el epígrafe del IAE de la nueva actividad.
Si vas a mantener dos actividades diferentes, también puedes declararlas conjuntamente. Esto es bastante habitual entre profesionales que diversifican sus fuentes de ingresos.
¿QUÉ TRÁMITES HAY QUE REALIZAR?
El primer paso consiste en identificar correctamente el epígrafe del IAE que corresponde a la nueva actividad. No siempre es tan sencillo como parece, especialmente cuando se trata de servicios novedosos o actividades que pueden encajar en diferentes categorías.
Después, hay que presentar la correspondiente modificación censal ante la Agencia Tributaria. El trámite puede realizarse telemáticamente utilizando certificado digital, Cl@ve u otros sistemas de identificación admitidos.
También es importante revisar la situación en la Seguridad Social y comprobar que los datos de la actividad y del CNAE están actualizados cuando sea necesario.
¿CAMBIAN LOS IMPUESTOS?
Puede que sí. La nueva actividad puede tener diferentes obligaciones fiscales, especialmente respecto al IVA y al IRPF.
Por ejemplo, determinados servicios pueden estar sujetos a un tipo de IVA diferente o incluso existir operaciones exentas. También pueden cambiar las obligaciones de facturación, las retenciones aplicables o los modelos tributarios que debes presentar periódicamente.
Por eso, antes de empezar a facturar con la nueva actividad, conviene revisar las obligaciones fiscales asociadas.
¿PUEDO CAMBIAR DE ACTIVIDAD SIN CERRAR MI NEGOCIO?
Sí. De hecho, es una opción muy habitual para autónomos que evolucionan profesionalmente.
Puedes dejar de ejercer una actividad, incorporar otra o mantener varias al mismo tiempo. Lo importante es que la información comunicada a Hacienda y, cuando proceda, a la Seguridad Social, refleje correctamente la realidad de tu actividad profesional.
UN CAMBIO SENCILLO, PERO QUE CONVIENE HACER BIEN
Cambiar de actividad económica como autónomo no tiene por qué ser complicado, pero hacerlo correctamente desde el principio evita problemas posteriores con facturas, impuestos o declaraciones.
Antes de realizar el cambio, conviene comprobar qué epígrafe del IAE corresponde, qué CNAE debe utilizarse y cuáles serán las nuevas obligaciones fiscales. Si tienes dudas, contar con el asesoramiento de una gestoría puede ayudarte a realizar el trámite correctamente y evitar errores.
En definitiva, ser autónomo ofrece una gran flexibilidad: tu actividad profesional puede evolucionar contigo y adaptarse a tus nuevos proyectos sin que necesariamente tengas que empezar de cero.

